Día 2 -DUNE DU PILA Y PASEO À VELO

Aprovechando la tregua nos está dando el tiempo a pesar de encontrarnos en el mes de Diciembre he decidido junto con mis compañeros de la granja ir el fin de semana para conocer un poco más de la región de Aquitania.

Antes de venir aquí todo el mundo me decía que no debía de perderme la Dune du pila, la duna más grande de arena en Europa, que se encuentra localizada en el departamento de Gironda, al lado de la bahía de Arcachon.

Y la verdad que mereció la pena venir hasta aquí y subir sus 110 metros de altitud, es un lugar donde se juntan playa, mar y monte, en una mezcla que no deja indiferente a nadie.

Después nos fuimos a dar un paseo por el pueblo de Arcachon, y me sorprendió mucha la belleza de las casitas y el buen ambiente que se respiraba. En el paseo de la playa había un grupo de gente bailando swing, cerca estaba el mercado local muy animado con la venta de verduras y como no de ostras! Aunque no llegamos a probarlas…al final nos decidimos por un delicioso crepe, una exquisitez de la gastronomía francesa- bretona con una buena sidra para terminar un lindo día de turismo

Al día siguiente nos animamos a coger nuestras bicis y emprender un paseo por Landas. Es sorprendente lo bien conectado que se encuentra toda esta región en bici, hay un carril bici que va desde Hendaya hasta más allá de Burdeos por la costa y que también conecta todos los pueblos de interior, y además con desniveles muy bajos, un gustazo para los amantes del pedaleo. En total en el departamento de Landas hay 1700km de carril bici repartidos en 24 circuitos.

En un principio nuestro objetivo era ir desde Contis hasta León, un pueblo de la costa que tiene unos lagos muy chulos. Pero al empezar a andar nos dimos cuenta que con las bicis vintage style que teníamos no podríamos llegar tan lejos, así que decidimos acortar un poco hasta Saint Girons. La ruta discurrió entre bosques de pinos interminables que a ratos alternaba con vistas de dunas, lo que nos hacia intuir la cercanía de la playa. La buena señalización durante la ruta hizo que fuese casi imposible perderse.

Al final llegamos a la playa de Girons, dónde pudimos disfrutar de la inmensidad de las playas de las Landas, kilómetros de arena y mar para nosotros solos. Aunque el baño en el mar no nos lo pudimos dar esta vez debido al frío que hacía, no dudo que en verano volveré por estas playas para seguir disfrutándolas.

Cogimos fuerzas con un picnic a base de buen queso francés para retomar la vuelta a la granja después de un fin de semana precioso conociendo las bellezas naturales de Francia.