Día 2 – PRESENTACIÓN DESDE LYON

SoPlace Bahadourian desde la Alliance Françaisey Patxi, pamplonés del 81, biólogo de bata y pipeta, y apasionado de la montaña, los mapas y las noches rasas. Pasé ocho años en centros del CSIC en Madrid antes de regresar a Pamplona. Ahora quiero orientar mi carrera hacia el campo de las enfermedades tropicales olvidadas y, con suerte, trabajar sobre el terreno. Por eso estoy aprendiendo francés. Por eso y porque las cenas en los refugios de Alpes se vuelven mucho más animadas cuando uno habla el idioma.

De entre las ciudades francófonas europeas he escogido Lyon, una ciudad con una larga tradición de empresas y centros de investigación dedicados a combatir las enfermedades infecciosas.

Llevo ya algunos días en la ciudad. Acudo a un curso intensivo de francés (nivel A2) en la Alliance Française con alumnos de Corea, Taiwan, Jordania, Venezuela, Estados Unidos, Japón… Un popurrí curioso de nacionalidades que da para muchas anécdotas culturales.

La propia Alliance Française es una suerte de Naciones Unidas en miniatura. Su sede está situada en la Place Bahadourian, en la Guillotière, un barrio multicultural donde la población de origen magrebí es predominante y donde existe incluso un pequeño Chinatown. Durante el Ramadán, que este año ha coincidido con la temida canicule, la plaza bulle de vida alrededor de multitud de puestos ambulantes de comida, donde muchos hacen acopio para el des-ayuno que sigue a la caída del sol. El francés y el árabe se entremezclan y, como sucede a menudo con las lenguas criollas, contribuye a suplir algunas carencias de cada idioma.

Estos días he aprendido que, de hecho, el francés moderno posee un gran número de palabras procedentes del árabe. Muchas de ellas son viejos préstamos del español (pues a diferencia de la península, los francos sólo tuvieron una breve conquista mora) pero muchas otras son adquisiciones recientes resultado del colonialismo francés en el Norte de África. Algunas palabras de los dialectos árabes hablados en Argelia, Túnez y Marruecos llevan casi un siglo paseándose por oídos y gargantas franceses, y han terminado por calar en el lenguaje de la calle. Quizá sorprenda escuchar la palabra kawa para pedir un café, clebs para referirse a un perro, o mandar llamar a un toubib (médico), máxime cuando todas ellas tienen su correspondiente palabra francesa (café, chien, médecin).

Atesoro estos chascarrillos lingüísticos porque revelan mucha información sobre la cultura y la identidad de quienes hablan el idioma. Aquí, por ejemplo, no tienen una palabra para describir “sobremesa”, quizá porque es un concepto culturalmente muy nuestro. Pero me preocupa más que pas cher (no caro) sea la expresión más utilizada para decir barato. Aunque pensándolo bien, esto explica algunas cosas…

Je suis Patxi. Je suis né à Pampelune en 1981. Je suis biologiste et j’ai travaillé dans plusieurs laboratoires du CSIC pendant huit ans. Je voudrais travailler dans la recherche des maladies tropicales négligées, si possible, sur le terrain (quelques pays en développement sont francophones). Pour cette raison, j’ai commencé à étudier français à Lyon.

J’assiste au cours intensif de Français (niveau A2) dans l’Alliance Français avec des copains de divers nationalités. C’est très amusant ! Je viens d’apprendre qu’il y a plusieurs mots d’origine arabique en français. Je crains qu’il n’y ait pas de mot unique pour dire « pas cher ».

Enviado: 4/10/2015