Día 4 – EL LABORATORIO JEAN MÉRIEUX

Poca gLaboratoire P4ente sabe que en pleno Lyon se alza un laboratorio donde se trabaja con los agentes infecciosos más peligrosos del planeta, incluido el tristemente célebre virus del ébola. Se trata del laboratorio P4 Jean Mérieux, una instalación pública de máxima seguridad biológica, única en Francia (en España no hay ninguna). Para un microbiólogo como yo, que aspira a trabajar en patógenos emergentes, este centro es una de las pocas referencias europeas en el campo. Por eso, aprovechando mi estancia en Lyon para mejorar el francés, estoy rehaciendo mi CV para enviárselo a uno de los selectos grupos del centro.

El laboratorio P4 fue financiado por la familia Mérieux aunque actualmente es gestionado por el Instituto Público de Salud e Investigación Médica (INSERM por sus siglas en francés). Lo que casi nadie conoce es la historia de esta célebre familia lionesa, salpicada a partes iguales de éxito empresarial y fatalismo desde que Marcel Mérieux, ayudante del mismísimo Louis Pasteur, fundara el Instituto Mérieux en el siglo XIX. Bajo las riendas de Marcel, su hijo Charles y su nieto Alain, este instituto creció hasta convertirse en un holding que actualmente reúne empresas como Sanofi Pasteur (primer productor mundial de vacunas), BioMérieux (especializada en el diagnóstico de enfermedades infecciosas) o Transgene. Sólo Sanofi Pasteur produce anualmente alrededor de mil millones de vacunas que sirven para inmunizar a cientos de millones de personas de tétanos, difteria, meningococo, rabia, o fiebre amarilla entre otros, lo que le convierte en una de las organizaciones que más vidas contribuye a salvar.

Paradójicamente, Jean (hermano de Charles) murió de meningitis a los 26 años debido a una complicación por una tuberculosis contraída en el laboratorio familiar. El incidente dejó tan marcado a Charles que decidió poner el nombre de su hermano a uno de sus hijos, pero este se estrelló fatalmente mientras conducía su coche y murió. Los hijos de Alain tampoco corrieron mejor suerte: Rodolph, el mayor de los tres hermanos, murió en 1996 al explotar sobre Long Island el avión en que viajaba, y su hermano Christophe, segundo en la sucesión, fue secuestrado con 9 años y liberado tras un rescate de 20 millones de francos. A los 39 años, Christophe también moriría víctima de un ataque al corazón mientras se bañaba en una piscina, dejando en manos de Alexandre la administración de BioMérieux.

La saga de los Mérieux continúa en pleno siglo XXI, encumbrada al éxito empresarial, azotada por las desgracias familiares, mientras en el imaginario francés ya comienzan las comparaciones con la malograda familia Kennedy.

Enviada 5/11/2015